domingo, junio 18, 2006

Juntos... ¿de verdad?

Cuando apareció el Corralito que acabó desatando la crisis de 2001 y la pesificación de todos los depósitos en Argentina, quedaron en evidencia algunas mentiras de la globalización económica. Los mismos bancos extranjeros que se vanagloriaban de ser los más seguros porque tenían el respaldo del “capital internacional” de repente no podían devolverle a sus ahorristas argentinos los dólares que les habían prestado, pero seguían devolviéndoles los suyos a los ahorristas en el resto de sus sucursales en el mundo. ¿Por qué no traían los dólares de su “respaldo” extranjero y honraban los contratos con sus ahorristas argentinos? Quedó entonces claro que no existía tal respaldo de un banco, que aunque tuviera el mismo nombre en España o en EEUU, los mismos colores, los mismos productos de marketing, no estaba dispuesto a cumplir con sus compromisos en Argentina.
Recordé esto porque estoy de viaje en México y veo en la televisión un comercial de Coca Cola especialmente creado para el Mundial, donde se muestra con mucho humor viñetas de personas y objetos agitando manitos falsas para alentar a la selección mexicana con ardor. El problema es que como Coca Cola es una compañía global y busca optimizar sus costos, el mismo comercial, con algunas pequeñas variantes, se exhibe en todos los países de la región con el mismo ardor adaptado al patriotismo que el entorno requiera. Yo ya lo vi en Buenos Aires y también en Brasil. Sé que no estoy diciendo nada nuevo y es sabido que la publicidad es muchas veces regional. Pero como en este caso se trata justamente del Mundial, que es una competencia entre países que se enfrentan deportivamente para ver quien es el mejor, la maniobra deja al descubierto toda la falsedad de un mecanismo desleal y de su voluntad de manipulación de las emociones. Es que les juro que no sé puede ver el mismo comercial que promociona a Coca Cola y que a veces termina “¡Vamos México, estamos juntos!”, otras “¡Vamos Brasil, estamos juntos!”, otras “¡Vamos Argentina, estamos juntos!”, y así hasta desear que todos los países de la región ganen la Copa como si eso fuera posible. Porque al verlo queda demasiado claro que todo el es mentira, que no hay ninguna intención de estar ‘juntos’ sino que se trata de vender más Coca Cola y que todos creamos que están de nuestro lado. Chocolate por la noticía, me dirán. Pero les aseguro que experimentarlo en vivo y en directo no deja de asquearme un poquitito.

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