viernes, mayo 05, 2006

Sólo se es profeta en el extranjero


Hoy es un día de gloria: River aplastó al Corinthians acá a cinco cuadras de mi casa. Si, así como lo oyen. Este 'galinha' vive en el barrio del Corinthians, el club más bostero de Brasil, donde hasta Carlitos Tevez es un ídolo. Y de una de las ventanas de la productora se ve la tribuna, el cartel luminoso del estadio Pacaembú y un pedacito del césped por el que de vez en cuando se ve correr a uno como si perdiera el colectivo (a la pelota no la vi nunca). En las horas previas pude palpar la agitación en las calles del barrio, mientras me retiraba a mi celda de clausura para asistir al partido solari yrigoyen, sin la menor voluntad de exponerme ni al ridículo ni a las piñas, de acuerdo al resultado,,, lo que hubiera sido en cualquier caso tan humillante como doloroso.

No tenía mucha fe en el equipo millonario, si quieren que les sea sincero. Creo que son tirando a horribles en lo colectivo y desastrosos en lo individual. La presencia de Tevez en el equipo brasuca tampoco me daba buena espina que digamos: después de todo es un pura raza bostero y se sabe (no vale la pena ni intentar ocultarlo) que es y ha sido mufa y verdugo del equipo de mis amores.

Pero todo fue distinto a lo soñado. Y la pesadilla se transformó en una cuna de rosas. Creo que básicamente porque el Corinthians consigue ser mucho más horrible que la versión de River más horrible de la que tengo memoria. Y yo, atento a los signos del destino, renuevo mi confianza en lo positivo que fue haber elegido vivir aquí en Sao Paulo. Gracias a ello vi a un emblema bostero sufrir la derrota, a River ganar en Brasil con la propaganda de Petrobrás en la remera, con Passarella de técnico (fue DT del Corinthians y lo echaron los propios jugadores), con un gol en contra de ellos y mañana encima tengo una corte de corinthianos para gastar con que son 'filhos nossos'. Todo eso. En ese orden de felicidad.

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