domingo, enero 18, 2009

Bilingüe 2009

No hay caso. Otro año en Brasil y sigue pareciéndome muy extraño que al irme de algún lugar -como el restaurant en el que acabo de cenar-, el gerente, un simpatiquísimo gay, me diga con una sonrisa de oreja a oreja: "Bom ano!". Es que me suena como un elogio un poco atrevido.

No hay comentarios.: