martes, enero 31, 2006

Las Malvinas deberian ser argentinas.

Vi “Iluminados por el Fuego”, la película argentina sobre la guerra de Malvinas que acaba de ganar el Goya en San Sebastián. La película no es nada del otro mundo pero las escenas de guerra son excelentes y consiguen transmitir la soledad y la angustia que debieron sentir los pobres conscriptos que fueron enviados al frente sin preparación, sin dirección de sus superiores y sin posibilidades de salir ilesos de la experiencia como no fuera por su propia maña. La película también arriesga una tímida explicación de por qué los veteranos de Malvinas, olvidados por la sociedad argentina y por los sucesivos gobiernos, fueron víctimas de la desesperación y la frustración. La estadística es contundente: ya son más los casos de suicidios de ex – combatientes que las bajas que hubo durante el conflicto que duró 74 días.
Pero lamentablemente, y como ya es tradicional, ideológicamente la película se empantana en los mismos lugares comunes que hacen que la sociedad argentina se comporte de la manera desfasada de la realidad en la que se comporta y que hace que como país seamos, en el mejor de los casos, un chiste. El director Tristán Bauer, en lugar de sostener la mirada aguda del artista que es capaz de observar (y expresar) la locura que fue que en 1982, un gobierno militar comandado por un alcohólico provocara irresponsablemente una guerra contra Gran Bretaña y luego pretendiera ganarla mandando conscriptos, que eran tratados como basura por los comandantes que no sabían tratar a los jóvenes de su país de ninguna otra manera, va más allá y completa su cuadro con el infaltable panfleto demagógico que podría titularse eternamente “Las Malvinas son argentinas”. Cuando los americanos purgaban en el cine las míserias de la guerra de Vietnam y sus graves secuelas no se justificaban después diciendo que esa guerra absurda era una necesidad geopolítica para detener el avance del comunismo en el sudeste asiático dentro del marco de la Guerra Fría. El horror de la guerra es el horror de la guerra y que las Malvinas sean o no argentinas no es el problema que hay que purgar. Detenerse a discutir ese aspecto enturbia el verdadero núcleo de la tragedia que fue esa guerra.

La justicia no es una característica del mundo. ¿Acaso Irak y Afganistán son de los EEUU o ellos tienen algún derecho de estar allí como fuerza de ocupación? ¿los Palestinos no tienen derecho a una nación en los territorios donde los israelíes no dejaron de hacer asentamientos en los últimos 35 años para que fuera cada vez más complicado? ¿Cuba no debería tener una chance de tener por lo menos una elección libre después de 56 años a pesar de lo carismático que sea Fidel? ¿Tiene lógica el bloqueo de EEUU a Cuba cuando tiene relaciones comerciales con otros países comunistas como China o el mismo Vietnam con el que estuvo en guerra 10 años? Todo es política y juegos de poder. La guerra de Malvinas fue un intento patético del Proceso para afianzar su alicaído poder y catapultar un imaginario liderazgo de Galtieri. La respuesta de Gran Bretaña fue la oportunidad de los conservadores de renovar su prestigio interno y su éxito la piedra angular de la perpetuación del poder de Margaret Thatcher en la década siguiente. La derrota aplastante de los militares argentinos fue la causa de un efecto positivo: que la democracia volviera en 1983. ¿Cuál es el tremendo valor de que las Malvinas sean argentinas si ni siquiera las empresas públicas lo son? La Patagonia está despoblada, montones de provincias sobreviven de la administración pública sumidas en el clientelismo político y sin que a nadie les importe su futuro. Cuando Gran Bretaña le devolvió Hong Kong a China en 1999 despues de 99 años de ocupación en virtud del tratado firmado en su momento, me acuerdo que en el programa de Mariano Grondona se discutió sesudamente si podía suceder lo mismo con la Malvinas. Yo no lo podía creer. Nadie parecía darse cuenta de que en Hong Kong vivían más de 6.000.000 de chinos y que en las Malvinas viven apenas 4.000 kelpers, que para colmo detestan la sola idea de que los traten como argentinos. De todos modos, en un comportamiento lo suficientemente delirante como para suponer que tienen más de argentinos de lo que les gustaría admitir, los kelpers insisten en la figura legal de la ‘autodeterminación’ como si fuera posible una nación autónoma que tendría menos habitantes que los socios plenos que tiene el club River Plate. Tampoco veo a los paraguayos haciendo presentaciones año tras año en la ONU para reclamar el territorio que les robamos nosotros y Brasil en la guerra de la Triple Alianza, que incluye la provincia de Chaco y el Mato Grosso. A propósito: ese conflicto terminó cuando ya iban 37 años que los ingleses habían ocupado las Malvinas.

Hace poco mi amigo Nacho estuvo en las islas haciendo un trabajo y me dijo que volvió muy triste. “Son un pedazo de roca miserable, con el suelo fangoso y un frío que te cala los huesos”, me dijo. Mientras, en las escuelas siguen lavándole el cerebro a los chicos con el versito “Las malvinas son argentinas” como nos lo lavaron a nosotros, que cuando vimos que los milicos habían ‘recuperado’ las islas en 1982 salimos a festejar y a saltar como en el Mundial ’78. ¿Para cuando la película en la que lo que mostremos crudamente sea como los argentinos fuimos víctimas de un delirio colectivo, grave y peligroso, que para peor se repite cíclicamente en nuestra Historia bajo otras formas? Porque no hubo ni uno sólo que levantara la voz y dijera “esto es una locura”. Todos nos creímos que eramos los campeones del mundo. ¿Acaso no nos habían dicho que era lo justo? “¿Las malvinas son argentinas? Siiiiiii, señorita.” Y esa es la explicación de porque la sociedad le dio la espalda a los ex – combatientes, de porque se suicidan, de porque se los niega: nadie quiere mirarse en el espejo terrible de esos muchachos dañados por nuestro delirio nacional. Ni siquiera Tristán Bauer, que los mira y después se escuda en el discurso automático del nacionalismo. Debe ser duro para los ex – combatientes aceptar que sus compañeros murieron y ellos arruinaron su futuro al pedo, persiguiendo una utopía nacional estúpida y por eso ellos son los primeros en tratar de darle un ‘sentido’ a esa lucha soberana. Es una tragedia bien argentina esta de las Malvinas, que no somos capaces de mirar de frente, y por eso me imagino que la película trata de ‘justificar’ tanto dolor, en la pretensión semántica de que un discurso pueda cambiar la realidad. Nunca oí a nadie decir: “ Las Malvinas no son argentinas, chicos. Son inglesas, porque ellos las ocuparon por la fuerza y cuando las quisimos recuperar de prepo, nos echaron y las volvieron a ocupar.” Los veteranos de Malvinas son como los locos en cualquier sociedad: se los esconde, se los aparta, porque son el emergente de la locura que es nuestra. Porque la guerra la hizo Galtieri pero la apoyamos todos. Empeñamos las joyas, tejimos bufandas, mandamos cartitas y chocolates, vimos el programa de Pinky y Cacho Fontana, fuimos a los recitales de rock nacional llevando un alimento no perecedero. Y no nos gustó ver que esos muchachos la perdieron porque todos nos creimos la pelotudez de que podian ganarla.

lunes, enero 30, 2006

Tom & Jerry

Leído en el cartel de un cabaret de la Recoleta: “Vos traé los ratones que los gatos los ponemos nosotros”. La creatividad no tiene límites...

Mundos in mundos

Observo el movimiento incesante de la gente en la calle, un día laborable en microcentro. Autos que van y vienen constantemente sin chocarse, personas de todo tipo y edad circulan en un flujo constante ocupados de sus propios problemas ¿Pero qué pasaría si imaginamos que la individuación tal como la entendemos es apenas una de las construcciones posibles de la mente? Quiero decir, que cuando yo miro a la gente en la calle veo (porque así lo he aprendido) individuos independientes. Pero también podríamos determinar, por ejemplo, que el individuo verdadero es la sociedad y las personas apenas la unidad mínima de su funcionamiento. Si una bomba destruye a una ciudad podremos decir que mató a equis número de personas que vivian allí, pero también que eliminó a tal sociedad como si fuese la vida de alguien particular. Después de todo, también cuando un individuo muere, millones de células dejan de funcionar, decenas de órganos cesan su actividad. Desde este punto de vista, la vida de una persona puede interpretarse simplemente como la vida de una célula perteneciente a un organismo mayor, que como tal no necesita ser absolutamente consciente de su condición dentro del todo para cumplir su función. El cuerpo es un conjunto de diversos órganos, células, tejidos, flujos, todos distintos y singulares en sus tareas, preferencias y ritmos, tal como los seres individuales parecen ser distintos dentro de un grupo social a pesar de sus semejanzas básicas. Ser singular no parece ser determinante de individuación bajo este criterio. De repente una enfermedad ataca a un sector, o un corte provoca la pérdida de sangre de un dedo; centenas, miles de células que mueren en el pelo que es cortado o que se reproducen el el crecimiento de los músculos; millones de espermatozoides que se pierden en el semen que es vertido; un órgano se adapta a condiciones de actividad sobre-exigentes o sub-exigentes a las que es sometido. Glóbulos que vienen y van incesantemente por las autopistas de las venas, las neuronas que descargan su electricidad y las hormonas que provocan revoluciones constantes. ¡Tanta lucha, tanto sacrificio diario! Y sin embargo es el cuerpo quien sigue siendo la verdadera unidad que contiene a todas estas “individualidades” y sus conflictos “personales”.

domingo, enero 29, 2006

Citizen Charlot

Acabo de ver “Monsieur Verdoux”, la primera película de Chaplin en que no hizo el personaje del vagabundo (¡ya sé que me demoré cincuenta y ocho años, pero hago lo que puedo!) y me quedé impresionado al comprobar que a pesar del tiempo pasado, la problemática de los Estados Unidos, de la industria cinematográfica y de los artistas hoy en día sigue tan complicada como entonces. Para los que no vieron la película, se trata de un proyecto original de Orson Welles, que ofreció a Chaplin el papel principal. Finalmente, Chaplin (que tenía un Ego difícil de guardar en una cancha de fútbol) le pidió a Welles que le vendiera el guión de esta “comedia de crímenes” porque él nunca se había dejado dirigir por nadie y no lo iba a conseguir a esa altura del campeonato. Así que filmó la película solito, modificando inclusive algunos papeles para que no hubiera otra actriz que tuviera un rol tan importante como el de él.
La historia de este asesino de señoras (tal el título original de Welles, “The Ladykiller”), estaba inspirada en el caso real de Henri Landrú, alias “Barbazul”, un burgués que se casaba con cincuentonas de cierta fortuna y las mataba para quedarse con su dinero. Del mismo modo, Monsieur Verdoux era un buen burgués casado con una mujer inválida y padre de un niño pequeño. Durante treinta y cinco años trabajó de cajero en un banco (“contando el dinero de los otros”, en sus propias palabras) hasta que la crisis del ‘30 lo deja en la calle sin mayores chances de encontrar otro trabajo decente. A partir de allí, empezaría una carrera de seductor criminal, usando “el cerebro que ya nadie quería, para emprender su propio negocio” e invirtiendo todo el dinero que ganaba en la Bolsa. Verdoux no tiene escrúpulos en robar y matar a todas las mujeres a las que desposa. Pero en una de las mejores escenas de la película, intenta probar un nuevo veneno que no aparece en ninguna autopsia dándoselo a una pobre mujer que acaba de salir de la cárcel, aunque aborta su plan al enterarse que la mujer tenía un marido inválido y que mientras él vivía ella encontraba que ningún sacrificio era en vano. Verdoux es cínico respecto de la condición humana y de la sociedad, y carece del optimismo de la mujer que acaba de salir de la cárcel, pero se ve reflejado en ella y le perdona la vida. Ella es una sobreviviente de la crueldad de la sociedad moderna igual que él. Cuando vuelve a encontrársela al final de la película, lo ha perdido todo con el derrumbe de la Bolsa y ella es la rica esposa de un fabricante de armas que ve crecer su fortuna día a día a la luz de la Segunda Guerra Mundial. Su mujer y su hijo han muerto (¿o él los ha matado?) y él se niega a aceptar la ayuda de la mujer que sigue convencida de que él es un filántropo que la ayudó desinteresadamente cuando ella no tenía nada. Juntos apenas toman un café frente a una pareja que baila un triste tango a la europea. Verdoux le cuenta que ya no tiene nada por que luchar, que su mujer y su hijo murieron y tienen el siguiente diálogo:

- Sin embargo están mejor donde están que en este mundo de miedo e incertidumbre.
- Veo que ha cambiado su cinismo.
- Desde que perdí a mi familia es como si hubiera despertado de un sueño. Verá: trabajé como cajero de un banco durante treinta y cinco años. Mi vida era monótona. Me pasaba los días contando el dinero de los otros. Y entonces ese ritmo se quebró. Un día me despidieron y perdí mi posición. Lo que sucedió después es pura confusión, una pesadilla en la que yo vivía en un mundo irreal. Un mundo horrible; y ahora me he despertado. A veces me pregunto si ese mundo realmente existió.
- Ha tenido una experiencia terrible pero no debe resignarse.
- La desesperación es un narcótico que sume a la mente en la indiferencia.
- Eso es la renuncia a la vida.
- Tarde o temprano todos debemos renunciar.
- Si, pero no antes de nuestra hora.
- ¿Por qué?
- ¿Tiene que saber la razón para todo?
- Ayudaría un poco.
- La vida sobrepasa a la razón. Por eso debemos seguir adelante. Aunque sólo sea para cumplir su Destino.
- ¡Mi Destino!

Después de tres años de vida criminal y sin mayores motivos para seguir luchando, Verdoux se entrega a la Justicia y es condenado a la guillotina. Al ser declarado culpable, dice en la Corte: “Respecto de que soy un asesino serial, ¿acaso no es algo que el mundo alienta? ¿No se fabrican armas con el sólo fin de asesinar a miles de personas? ¿No se han matado a mujeres y niños con todos los recursos de la ciencia?”. Este texto dicho en una película apenas dos años después de las bombas sobre Hiroshima y Nagasaki debe haber sonado como una nueva bomba en el corazón de los americanos.

A continuación, en su celda, esperando la hora final y hablando con un periodista, tiene lugar uno de los diálogos más feroces que yo haya visto en el cine contra el capitalismo y la sociedad que hoy vivimos.

- Oiga, Verdoux. Debe admitir que el crimen no paga.
- No a pequeña escala.
- ¿Qué quiere decir?
- Para triunfar en algo tiene que estar bien organizado.
- No querrá despedirse del mundo con ese cinismo, ¿verdad?
- Ser idealista en estos momentos sería inconguente, ¿no cree?
- ¿Qué es ese asunto del Bien y del Mal del que hablaba?
- Fuerzas arbitrarias. El exceso de cualquiera de ellas nos destruiría.
- “Demasiado” Bien nunca puede ser un problema.
- El problema es que nunca ha habido "suficiente" Bien para que lo sepamos.
- Vamos… deme una historia con una moraleja. Usted que ha sido el trágico ejemplo de una vida criminal.
- No sé como podría ser un ejemplo en estos tiempos criminales que corren.
- Usted ciertamente lo es, matando y robando gente.
- Esos eran negocios.
- Bueno… otra gente no hace negocios de esa manera.
- Sin embargo esta es la historia de muchos grandes negocios. Guerras, conflictos: son todos negocios. Un crimen te convierte en un villano, millones en un héroe. Los números santifican, mi buen amigo.

"Los números santifican" es una sentencia inapelable, la marca de nuestra era. Es imposible saber donde empieza el pensamiento de Chaplin y donde terminaba el de Welles, pero importa poco. El primero había sido el hombre más querido del mundo pero esta película sería el comienzo del fin de su vida norteamericana. La caza de brujas en Hollywood estaba empezando y él sería una de las mayores presas de las comisiones de actividades anti-norteamericanas del senador Mc Carthy, lo que acabaría con su auto exilio en 1952. El segundo había sido el niño mimado de Hollywood y a partir de un triste malentendido se transformaria en el director eternamente condenado por los números, a pesar de haber dirigido la película aún hoy considerada el mayor ícono del cine. Los órganos de censura de la industria cinematográfica atacaron "Monsieur Verdoux" desde la fase de guión y trataron de impedir que fuera filmada. La crítica la despedazó el día de su estreno y fue un fracaso comercial en los EEUU.
En las notas previas de Chaplin sobre la película se lee que “cuando no hay hechos, los sentimientos prevalecen”. Que “cuando todo el mundo se vuelve contra alguien, ese alguien se vuelve un santo”. Y que “es más importante entender un crimen que condenarlo”.

sábado, enero 28, 2006

Diálogo diet (II)

Paula y Mariana son una pareja de chicas. Salimos una noche juntos y después de ir al teatro, arriba del auto sale el tema de a cual restaurant ir a comer. Yo me acuerdo que Paula está haciendo una dieta de depuración macrobiótica y amablemente abro el paraguas.
- Che, no sé como quieren hacer. Porque vos, Paula, no podés comer nada. ¿Quieren que vayamos a mi casa y preparamos alguna cosita?
- No hace falta -dice Paula- Vamos a cualquier restaurant que ustedes quieran que yo me arreglo con una ensalada.
- ¿Seguro? -pregunta su novia.
- Si. Antes de salir para el teatro me avivé que esto iba a pasar y comí algo para no tener tanta hambre después.
- ¡Ah! -dice Mariana- ¿Qué comiste?
- Me comí medio nabo.
Paula hace un guiño inocente, orgullosa de lo avispada que estuvo y mientras yo me quedo pensando en el sentido sutil de la expresión, Mariana interviene sin pensar en lo que dice.
- Nabo… ¿y que gusto tiene el nabo?
- Es más o menos rico, pero cansa.
- Debe ser aburrido, ¿no?
- Por lo menos te llena.
- Nunca probé nabo -dice Mariana, como haciendo memoria-. Pero me imagino que no me gustaría.
- Puede ser -intervengo yo que no aguanto más-, pero nunca se sabe. Conozco a un par que le tenían idea y ahora hay que fajarlas para que lo larguen.

Generosidad al dos por cuatro

- Si necesitás ayuda, podés contar con todo lo que tengo.
- Te agradezco pero ¿qué tenés?
- Eh... ritmo.

viernes, enero 27, 2006

Marte vs. Venus

Si un hombre se da cuenta de la infidelidad antes de que su mujer se la confiese, el impacto emocional es menor (y por consiguiente el rencor que se puede generar también) porque su Ego se siente medianamente a salvo del ridículo (ya que el pensamiento subyacente es “seré cornudo, que no depende de mí, pero no boludo, que es totalmente mi responsabilidad”). Pero para la mujer es exactamente al revés: que el hombre confiese antes de que ella se de cuenta para la mujer es mejor que si ella empieza a intuir la infidelidad, porque entonces se siente estafada y su Ego humillado. En fin...

Otra diferencia curiosa es la que señalaba Oscar Wilde cuando decia que “a los hombres les importa ser el primer compañero de su mujer, tal es su tosca sensibilidad. Las mujeres, en cambio, prefieren ser el último cápitulo de la vida de su amado.”

Como sigamos así es evidente que nunca nos vamos a entender.

Como levantarse minas.

Un humorista y escritor brasileño escribió que había empezado a escribrir solamente para conseguir mujeres. Y que funcionó. El problema es que sólo consiguió de las del tipo que leen.

jueves, enero 26, 2006

He pecado.

Las confesiones en la pareja se dan mejor en la oscuridad, con los dos metidos en la cama. Eso permite sentirse cerca pero no ver los ojos del otro, como en un confesionario, y afloja los mecanismos de reserva. Es bueno recordarlo: si se pretende conseguir una confesión del otro se debe apagar la luz primero. Pruébenlo, van a ver que funciona como les digo. Pero cuidado con las consecuencias.

miércoles, enero 25, 2006

¡Ladran, Sancho!

- Disculpame... ¿te puedo hacer una pregunta?
- Si, claro.
- Vos que sos paseador de perros profesional, explicame porque los perros se la pasan ladrando, queriendo morder u oler a cualquier otro perro, salvo cuando están paseando con alguien como vos, en que van todos tranquilitos como un grupito de alumnos de primaria en salida de excursión con la maestra.
- La verdad es que no sé... pero puedo arriesgar una respuesta.
- Dale.
- Porque los perros son de una manera cuando están con el dueño y de otra cuando están con el paseador. Al dueño le tienen tomado el tiempo y se hacen los locos, pero conmigo saben que no pueden joder mucho.
- ¿Ah, no?
- No. Porque los largo ahi mismo y que se arreglen.
- Mmm...
- Igual a veces se agarran, no creas.

martes, enero 24, 2006

Apología canabica

Hoy mi amigo Andy, que tiene dos años y cuatro meses, me mostró un multi track lleno de colores con canciones del dinosaurio llamado Barney que sería la envidia de cualquier DJ. Su preferida es "Boom boom" cuya letra dice insistentemente, no falta de cierta cualidad chalera: "Me fascina estar loco/ me fascina estar loco./ Todo el día quiero reír./ Me fascina estar loco". Pienso que por mucho menos, otro Andrés tuvo un kilombo en los tribunales. ¡Cuídense, muchachos!

domingo, enero 22, 2006

Saudade

Mi papá tenia un llavero de Playmobil con galera que enloquecia a los chicos que lo veían. Al descubrirlo sobre la mesa de un bar o en cualquier situación, se quedaban como tontos, hipnotizados por ese muñequito que pertenecía a un señor de barba y pelo blancos que parecía tan serio. Con el uso se le fue rompiendo y un día se apareció con otro de una Playmobil esquimal, que también era un éxito entre los más chicos. Nunca supe de donde los había sacado. Pero cuando mi papá murió hace dos años, yo me quedé con el llavero del esquimal, que ya estaba al borde del final... igual que mi papá. Ahora me pongo a pensar lo contento que me pone tener mi foto con peluca Playmobil en el MSN y publicada en mi blog. Tampoco es raro que me ponga a buscar estas coincidencias. Es domingo, no hay fútbol para ver y tampoco puedo tomarme un café con mi papá.

¿De qué te reis, chabon?

¿Por qué será que la mayoría de las mujeres no tienen sentido del humor? Una mujer con buen humor es algo tan difícil de encontrar como un perro que no muerda. Me acuerdo que en mi adolescencia me desesperaba que ninguna chica se reía de los cuentos de Woody Allen, aunque eran directamente desopilantes. A veces se me ocurre que es por el parto, que es tan doloroso: las mujeres saben que en algún momento de la vida las espera ese desgarro profundo y las que ya lo vivieron no lo olvidan. Ellas saben en carne propia que la vida es dura. Los hombres somos más ingenuos, unos pobres soñadores sonrientes.

sábado, enero 21, 2006

Sacate la careta

El rostro durante el sexo cambia. Uno no conoce la verdadera cara de una mujer antes de contemplarla en esa cercanía misteriosa.

viernes, enero 20, 2006

Saber quien es uno

La Oruga se quitó el narguile de la boca y se dirigió a Alicia con voz lánguida y soñolienta:
- ¿Quién eres Tú?
- Pues yo..., yo, ahora mismo, señora, ni lo sé... Sí sé quien era cuando esta mañana me levanté, pero he debido de cambiar varias veces desde entonces.
- ¿Qué quieres decir con eso? -dijo severamente la Oruga-. ¡Explícate!
- Me temo no poder, señora -dijo Alicia-, porque como ve, ya no soy yo.
- No veo -dijo la Oruga.
- Temo no poder exponerlo con mayor claridad -replicó muy cortésmente Alicia- porque, para empezar, ni yo misma lo comprendo; y el cambiar tantas veces de tamaño en un solo día es muy desconcertante...
- No lo es -dijo la Oruga.
- Bueno, tal vez aún no lo sea para usted -dijo Alicia-, pero ya verá el día en que se vuelva crisálida... y luego, con el tiempo, mariposa... Entonces supongo que todo lo verá un poco raro, ¿no?
- Ni un poco -dijo la Oruga.
- Bueno, quizás vea usted las cosas a su manera -dijo Alicia- lo que sí puedo decir es que a mí me resultaría muy raro.
- ¡A tí! -dijo la Oruga con desdén-. ¿Y quién eres Tú?"

(de "Alicia en el País de las Maravillas", de Lewis Carrol)

jueves, enero 19, 2006

Bálsamo para el amor.

La chica del mes otoñal sufría desengaño tras desengaño y una noche, en su desesperación, llamó llorando a su amiga.
- Ya no sé que hacer. Todo me sale tan mal que me dijeron que tendría que bañarme en vinagre.
- Tranquilizate -dijo la amiga en el teléfono.
- Te juro que estoy tratando. Tengo la bañadera llena y ya estaba por meterme pero me di cuenta de que no tengo vinagre. Decime, ¿si uso aceto será lo mismo?

El diálogo es textual y la pregunta seria.

miércoles, enero 18, 2006

Diálogo diet

- Vos no sos gordo, lo que tenés es problemas para mover el vientre.
- ¿Vos querés decir que soy una bola de mierda?
- No. Yo lo que digo es que la comida es energía.
- ¿Y...?
- Y que vos tenés mucha energía acumulada.
- Mmm...
- Si la gastaras un poco más. Digo... si te hicieras una caminata a Luján, o si dieras una vuelta al mundo en bicicleta... no sé, digo yo. No tendrías los problemas que tenés con el peso.

Bésame mucho

Ella se va de viaje y el novio la despide en el andén. Se miman, se besan y se abrazan demorando el difícil instante de la separación.
- ¡Ay! ¿Y ahora quién me va a dar besitos tan lindos? –pregunta ella haciendo pucheritos.
- Espero que nadie.

martes, enero 17, 2006

Esperanza

Había salido del médico medio triste y fue a tomar un café. Le dieron muchos analisis para hacerse y tenía la sensación de que nadie sabia de verdad como curar lo que la hacia sufrir tanto. Desde la ventana del bar, lo vió caminar mientras cruzaba la calle y pensó: "Que ese hombre todavía viva es realmente un milagro". La casualidad quiso que el anciano entrase al mismo bar como un fantasma y que se sentase en la mesa a sus espaldas, donde una mujer lo esperaba ansiosa. No escuchó la conversación entera, pero parece que él le decía a ella: "Todo va a estar bien... todo va a estar bien".

lunes, enero 16, 2006

Mateyko

Siempre quise ser un Playmobil. De pibito, cuando paseábamos por la calle a mi mamá le decían: "¡Ay señora! ¡Pero este chico es un muñeco!". ¿Qué sé yo? Soy hincha de River y Gallardo siempre me pareció un ídolo, arañase o echase técnicos por capricho. Después de mucho andar y de probar diferentes peluquerías, finalmente encontré lo que buscaba. Antes de terminar de gastarse un tubo de Roby en mi pelo, el coiffeur me dijo con una caída de ojos y una lágrima deslizándose sobre el rostro bronceado de cama solar: "Pibe... sabé que hay cosas de las que no se vuelve. Te lo digo por experiencia."