La polémica película brasileña "Tropa de Elite" ganó ayer el premio máximo de la 58º Edición del Festival de Berlín. "Este premio, sinceramente, yo no me lo esperaba", dijo el emocionado director al subir al escenario.
Como comentó mi amigo Heitor, con aguda ironia: - Era normal que no se lo esperara. ¿Acaso el fascismo ganó alguna vez en Alemania?
Flavia dice en un bar, ya medio borracha a las seis de la tarde del domingo: - ¡Qué fin de semana! Preciso parar de tomar un poco. - ¿Desde cuando estás tomando? - Desde 1998.
Un juez trata el caso de un pendejo al que encontraron con porro en una plaza. El pibe pide hablar francamente con el magistrado. -Le quiero ser sincero, doctor. No es que yo sea drogadicto. Pasa que un día probé la marihuana y a partir de allí me agarró como una mania, ¿sabe?, que es fumar un porrito de vez en cuando alguna tarde, ¿me entiende? -Si, claro. Tu mania se llama toxicomania y por eso estás acá.
Después de coger, le daba por pelearlo. Un día él se levantó de la cama fastidiado y ella le preguntó soprendida: - ¿Por qué te vas? - Tengo las bolas llenas. - Pues no será de leche.
A pesar de haber viajado a España decenas de veces y estar más que consciente del uso que se hace en la península de esa palabra traicionera, no puedo dejar de llamar por teléfono a Barcelona para hablar con ella y secretamente retorcerme de la risa cuando escucho a su madre -una señora andaluza, cristiana y muy de su casa- decir que "la ciática esta vez me ha cogido bien cogida". Pero mucho peor es que la hija -siendo española- también se sorprenda de ir a averiguar por una internación y que la monja le diga sin pestañear: "Aquí sólo cogemos mujeres".
Probablemente una de las personalidades más curiosas del siglo veinte. Un misterio hecho de independencia y locura, mezclado con una inteligencia fuera de lo común. El mundo jamás terminó de entender quien era Bobby Fischer.
El día que se haga la película sobre la vida de Hillary Clinton deberían darle el papel protagónico a Christopher Walken. El physique du rol es perfecto.
Todos los primeros días de Enero el mismo dilema. Me llegan calurosos mails de amigos que viven en el exterior -más precisamente en países donde la eñe es una letra desconocida en los teclados- deseándome un "feliz ano nuevo". Y yo no puedo menos que pensar infantilmente -como cuando los gallegos dicen "cojer"-, en lo que mis amigos puedan llegar a suponer que haya hecho yo con el ano viejo, para tener que estrenar uno nuevo.
La foto es elocuente. Camino de Colombia, el presidente consorte Kirchner -acompañado por el canciller Taiana- analiza con rigor de estadista la operación de entrega de los tres rehénes de las FARC. Kirchner es nada más que un garante internacional más pero pareciera que los va a ir a buscar pesonalmente al medio de la selva. Eso si nos creemos que el fotógrafo capturó un momento de trabajo del garante y no que lo llamaron mientras abrían el mapa y Néstor ponía cara de Patton en alguna película de sábados de súper acción. No sé. Yo por la carita del ex-presidente en la foto, intuyo que toda la excursión selvática le chupa bastante los huevos pero que el circo le encanta.
Por si a alguien le quedaba alguna duda de como funciona el interés en derechos humanos de Nestor Kirchner basta ver como se preocupa por ser garante de la entrega de tres rehenes de las FARC -con toda la oleada mediática que el hecho provoca- mientras es el cónsul argentino en Somalía el único que se ocupa de conseguir la liberación de la enfermera argentina de MSF secuestrada en el país africano hace cuatro días. Eso si: el canciller argentino -desde Colombia también- dice que las negociaciones marchan. Habrá hablado por teléfono con el cónsul, se me ocurre.
La ginecóloga le dice a su paciente adolescente. - Para mejorar ese exceso de flujo, te voy a dar estos óvulos. Tenés que ponerte uno cada noche antes de ir a dormir durante seis noches consecutivas. Y durante el tratamiento no podés tener relaciones sexuales. - ¿Qué quiere decir con que “no puedo tener relaciones sexuales”? - Que la pija la podés chupar, lo que no podés es cojer, ¿entendiste? - Clarísimo, gracias.
- ¡Me da una pena que te vayas! - Bueno, pero de ese modo te das cuenta de lo mucho que me querés, ¿no? - Si te murieras, más me daria cuenta y no es necesariamente bueno por eso.